Cartel de Cali.
Primera Generación. 1º Jaime Caicedo Caicedo alias ‘el
grillo’ asesinado en enero 15 de 1977, tenía más de 6.000 empleados. En el 2004,
José Antonio Dorado Zúñiga, estrenó su ópera prima ‘El rey’, la cual
escribió y dirigió, la historia que dio origen a la película fue inicialmente
un proyecto documental que pretendía investigar los orígenes del narcotráfico
desde los años 30 en Cali. En sus indagaciones sobre este tema, Dorado se
encuentra con la historia de Jaime Caicedo, apodado ‘el grillo’, uno de
los primeros mafiosos de la historia de la ciudad del que se decía, le
encantaba la ranchera ‘Pero sigo siendo el rey’. El filme obtuvo el Premio
a Mejor Película Colombiana en el Festival de Cine de Bogotá, fue nominada en
los Premios Goya 2005 como Mejor Película Extranjera de Habla Hispana y fue
seleccionada por Colombia a los Premios Oscar 2005.
2º ‘El papa negro’, Benjamín Herrera
Zuleta. Juzgado en 1974 por comercio de cocaína en Atlanta, Georgia, de donde
huyo para radicarse en Cali. Apresado en enero de 1988 mientras se paseaba en
el norte de Miami, los cargos por los que es reclamado por un juzgado de Las
Vegas, Nevada, se relacionan con la introducción de 86 kilos de cocaína al
Estado en 1985. Podría ser sentenciado a 60 años de prisión y a pagar US$400
mil en multas; sin embargo, la DEA cree que contrabandeó durante los últimos
años no menos de 500 kilos por semana desde laboratorios en la selva brasileña
a Nueva York y Miami a través de las Bahamas. Herrera nació en San Roque,
Antioquia, pero en década anterior se le identificaba más por sus relaciones
con Lehder, Sus vínculos con Lehder eran estrechos: la primera esposa del
colombo-alemán es Claudia Patricia Herrera Zuleta, hermana del capturado.
Además, según la DEA su hermano, Gustavo, fue quien ayudó a Lehder en la
empresa de establecer en las Bahamas un punto de escala para la introducción de
grandes cantidades de cocaína en Usa. Las
actividades de Herrera se remontan a los primeros años de la década de los 70,
cuando comenzó su madre trabajando como química en un laboratorio de refinación
de cocaína, en una época en que esa era una industria naciente. A partir de
junio de 1973, cuando fue arrestado en el aeropuerto de Miami con un kilo de
cocaína, comenzó una larga cadena de entradas y salidas de la cárcel que lo
convierten en recordman absoluto: en 6 ocasiones fue encarcelado en usa, Chile,
Perú, Colombia y Brasil, aunque de una u otra forma obtuvo su libertad. Para
redondear su prontuario internacional, es solicitado también por las
autoridades de Alemania y España. En medios judiciales internacionales se
considera a Herrera el pionero del tráfico de cocaína y se le atribuye haber
abierto y operado inicialmente la mayor parte de las rutas que aún hoy se
utilizan el Cartel de Medellín. También se dice que fue él quien promovió la
creación de las grandes organizaciones actuales de traficantes, con lo que el
negocio adquirió las gigantescas dimensiones que hoy tiene. Convertido desde 1980 en una especie de
hombre invisible, se dice que cuando pasó a la clandestinidad, su red de rutas
y su organización fueron heredadas por los carteles de Medellín y Cali. La DEA afirmó también que hacia mediados de
los años 80, Herrera logró introducirse en el Brasil, establecer laboratorios
en lo profundo de la selva amazónica y reiniciar su negocio ilícito. En su
última etapa, compraba pasta y hojas de coca en Perú y Bolivia para enviar el
producto final a usa, a través de las rutas original desarrolladas por él
mismo. Con ocasión de uno de esos negocios, y creyendo que ya nunca más sería
capturado, se le atravesó la justicia en un semáforo del norte de Miami.
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