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1518 Cimarrones y Palenques

1518  Cimarrones y Palenques. Dos vocablos originados y exclusivos que Colombia le transmitió al mundo. Desde la llegada del africano a Colombia en condición de esclavo, las negras y negros buscaron de forma individual y colectiva la libertad. Ante la cruel estructura esclavista, en los puertos de embarque se lanzaban al mar desde las galeras de los barcos, escapaban de los mercaderes y compradores, muchas veces las mujeres acudían al aborto provocado para que sus hijos no nacieran esclavos, pero las mayores formas de rebeldía son el cimarronismo y la constitución de los palenques.
333 años de Esclavitud. En 1518 Llegan los primeros 4.000 esclavos negros, de un total de 4’000.000.000 durante la colonia. En la República de la Gran Colombia la esclavitud se abolió en 1851.
         Cimarrón. Todo ser humano que rechazando la esclavitud escapa de sus amos y se interna en la selva, en las montañas en busca de libertad. Los cimarrones fueron perseguidos con jaurías de perros amaestrados para tal efecto, y si los capturaban los castigaban con mutilaciones o los condenaban a muerte como escarmiento para todos.
Palenques. Se llamaban así porque eran bien defendidos y estar rodeados de empalizadas, púas envenenadas, fosas y trampas.  Eran sitios estratégicamente ubicados para la defensa, seguros y con terrenos cultivables. Escogidos de acuerdo a la topografía del terreno. Sirvieron no sólo como lugar de entrenamiento, provisión y descanso para la acción de lucha de los cimarrones sino; como refugio para cuantos deseaban unirse a la causa libertaria.
Millares de poblados fueron fundados por los Cimarrones quienes crearon palenques en las regiones Atlántica y Pacífica y en los valles de los grandes ríos como Cauca y Magdalena. Los principales: Palenque de San Basilio, La Tola, el Castigo, Matudere, Piojó. Los palenques se convirtieron en la realización del proyecto histórico de libertad. A partir de ellos los cimarrones se organizaron creando una nueva forma de vida, una verdadera ‘república independiente’ desde donde se hacen fuertes con autoridades, organización propia, armas, y trabajan por la conservación de la lengua, religión, música, bailes, costumbres que poco a poco mezclaron con la de los indígenas y blancos según el lugar donde se diera su presencia.
El cultivo de la tierra era colectivo, primaba la solidaridad, la herencia cultural y estaban gobernados por autoridades elegidas por las comunidades. Eran estas últimas quienes tomaban las decisiones políticas y militares. Desde allí los cimarrones liberados y armados con herramientas elaboradas por ellos mismos, hachas, machetes, palos y piedras, organizaban ataques contra los esclavistas y autoridades para liberar a sus hermanos y conseguir comida y armas. Sus mujeres los acompañaban y, al preparar la huída, ‘escondían semillas’ en sus cabellos para la nueva siembra en el palenque.
A estos palenques no entraba quien quería, sólo los ‘doctrineros’ y personas aliadas. Si era invadido y arrasado por las tropas, los que lograban sobrevivir en el enfrentamiento, volvían a agruparse y, mientras las autoridades entraban triunfantes en la ciudad con los prisioneros llevando en alto la cabeza de los jefes rebeldes, estos ya se habían reorganizado en las montañas en un nuevo palenque. Así mantenían la lucha por la libertad.
Palenque de San Basilio. Este palenque subsiste hasta hoy. Fue el palenque  más significativo, por haber sido el primer lugar libre de Colombia y de América reconocido por la corona española, se considera heredero de la lucha iniciada por Benkos Biojó en el ‘Palenque de la Matuna’. Se encuentran referencias de la capacidad guerrera y el liderazgo de Benkos Biojó; atacaba las haciendas dejando libres a los esclavizados, por eso negras y negros se unían con entusiasmo a su ejército. La rebelión se extendió por una amplia zona y Biojó en ruta de guerra se pasea por Cartagena desafiando a los españoles. Los peninsulares le reconocen su poderío militar y buscan una negociación pacífica. Se suspende la guerra y aceptan a los cimarrones libres con la condición de que no reciban más esclavos fugados. El gran Rey Benkos Biojó logra ser reconocido y respetado por los propios cimarrones y los españoles.  Mientras era terrible con los soldados esclavistas, en el palenque se transformaba en un gran padre, conciliador, que con inteligencia solucionaba los conflictos internos.
En su lucha por la conquista de la tierra, los cimarrones contaron con el apoyo de algunos "doctrineros" como el Padre Baltasar de la Fuente de Turbaco y Tesorero de Cartagena a quien los cimarrones de Sierra Montes de María encargan de negociar por ellos ante las autoridades, y viaja a España para presentar su detallado memorial, regresa en 1692 portando la real cédula, llamada también ‘cédula del perdón’, con instrucciones detalladas a favor de las peticiones de los cimarrones.
Otro padre fue Miguel del Toro de Tenerife en Magdalena, quien ante la situación en que se encontraban los cimarrones a quienes atendía espiritualmente, entre los años 1780 y 1788, acudió a la audiencia de Santa Fe y por su medio consiguieron libertad y tierra para cultivar junto a la Ciénaga de Santa Marta.
Cédula de Perdón. En uno de los tantos combates de los cimarrones con el ejército español, los primeros tomaron como rehén a Francisco de Campo, segundo hombre de la expedición española. Las autoridades españolas se vieron forzadas a buscar un arreglo amistoso y se firmó otra ‘Cédula de Perdón’ en 1713. El rey de España les concede la libertad absoluta y la propiedad sobre un determinado territorio donde desarrollar su propia cultura, economía, política, lengua, y religión.
La resistencia de los esclavizados no cesó de manifestarse durante 4 siglos con levantamientos, rebeldías, inteligencia y organización. En todos los sitios de explotación esclavista se vivieron revueltas  que muchas veces obedecieron a planes que implicaban la acción conjunta y alianzas con los indígenas con el fin de vencer a los blancos explotadores.
Santa Marta fue quemada por los cimarrones de la Ramada en 1554, en Cartagena intentaron algo similar en 1621. También se tiene noticia de una revuelta de serias proporciones que tuvo lugar en el río Saija, en 1821: Los esclavos quemaron los campos mineros y huyeron al litoral.
Otros palenques dirigidos por líderes cimarrones se dieron en:
1º Zaragoza, Antioquia, en 1598, 1626 y 1659
2º Cartagena en 1600, 1619, 1650, 1663, 1696 y 1799
3º Montañas de María dirigido por la ‘Negra Leonor’ en 1633
4º Sierras de María por Domingo Criollo y Pedro Mina en 1694
5º Norosí y Serranía de San Lucas dirigidos por Juan Brun y Cunaba en 1694
6º Sierras de Luruaco dirigido por Domingo Padilla y Francisco Arará en 1693
7º Montañas de Coloso y Tibú por Domingo Criollo en 1684
8º Marinilla, Rionegro y Girardota en Antioquia 1706
9º Tadó, Chocó, en  1728
10º Guayabal de Síquima, Cundinamarca, en 1731
11º Tocaima, Cundinamarca, en 1758
12º Río Yurumangui y Cali por Pablo en 1772
13º Cartago y Cerritos por el Negro Prudencio en 1785

14º Río Saija, Valle, en 1819.

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