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Choque de poderes en Medellín

   Para nadie es un secreto la criminalidad en Medellín. En los distintos barrios de la ciudad, el crimen cohabita con la comunidad ¡ya ni El Poblado, se libra del poder de las Organizaciones Delincuenciales Integradas al Narcotráfico! En lo que va corrido del año pareciera que los desafíos en seguridad tienden a volverse más complejos para la institucionalidad; la guerra sectorizada de grupos delincuenciales, el cobro de vacunas, el hurto y el ingreso de una nueva administración con un enfoque marcado en la no negociación con el crimen, son temas que demuestran que con la llegada de Federico Gutiérrez a la alcaldía de Medellín, también se presenta una disputa entre el poder legal y el ilegal en la ciudad.
   Federico Gutiérrez ha sido enfático en afirmar su combate frontal contra las estructuras criminales mediante acciones que han tenido como eje central la militarización de los barrios con mayores índices de violencia y el traslado de efectivos a zonas que históricamente han sido controladas por el crimen.
   Las consecuencias de estas acciones han sido un asunto de causa y efecto. Por un lado la captura de integrantes de combos asociados a las Odin y el decomiso de armamento, municiones y drogas han dado positivos al interior de la Fuerza Pública y de la Secretaría de Seguridad y Convivencia. Por el otro lado, estas acciones han traído consigo un enfrentamiento directo por el control territorial entre el poder institucional y el ilegal.
   El aumento de los homicidios describe los efectos negativos que ha traído consigo la política de combate frontal al crimen implementada por Gutiérrez en su administración. Según el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (SISC), entre el 1 de enero y el 23 julio de este año, se han presentado 295 muertes violentas, un crecimiento del 13% comparado con el mismo periodo del 2015.
El caso de Altavista en la comuna 16, suroccidente de Medellín
   El pasado 20 de julio, mientras se daba apertura a una nueva legislatura con aires de paz en el Congreso de la República, en el corregimiento de Altavista se presentó un fuerte enfrentamiento entre el combo delincuencial “Los Chivos” y la policía metropolitana.
   El hecho ocurrió presuntamente cuando miembros de la fuerza pública intentaron requisar a uno de los miembros de “Los Chivos”, lo que desató una balacera y posteriormente una asonada por parte de la comunidad y miembros del combo delincuencial.
   El incidente dejó 4 heridos y un muerto, al parecer perteneciente a la banda delincuencial de “Los Chivos” que opera en la zona. Posterior al tiroteo siguió una fuerte presencia de la Policía metropolitana y el Ejército Nacional; la tarea según el alcalde Gutiérrez es recuperar el territorio en manos de los ilegales. La comuna 16, Belén, sigue atemorizada por los hechos de la semana pasada y el peligro de nuevos enfrentamientos.
Ya no hay “Pacto del fusil”
   Una de las fuertes críticas que recibió la administración de Aníbal Gaviria fue la existencia de un pacto entre la institucionalidad y las estructuras criminales que operan en la ciudad, denominado “Pacto del fusil”. Dicho acuerdo a escondidas de la ciudad, pero a voces abiertas para los habitantes de los barrios de Medellín, fue lo que al parecer dio resultados positivos con una aparente calma en el conflicto urbano de la capital antioqueña. La reducción en el número de homicidios y una tregua entre las bandas concurrió con el aumento del control territorial por partes de las grandes estructuras encargadas del crimen en la Ciudad
   Durante estos 6 meses de administración, el alcalde da la percepción que está cumpliendo con lo prometido en campaña y da la percepción que no ha pactado ni quiere pactar con el crimen. Las acciones ejecutadas se han centrado en zonas como la comuna 10 sector La Candelaria, comuna 7 Robledo, comuna 6 Castilla, comuna 16 Belén y comuna 8 Enciso. Todas con el mismo objetivo de desarticular y combatir las rentas ilegales de las Odin y recuperar los territorios cooptados por el crimen organizado.
   El reto es muy grande y el Federíco no la tiene fácil si tenemos en cuenta el control territorial de las ODIN en los barrios de Medellín, la cualificación criminal de las grandes estructuras criminales, el cartel de policías mafiosos que opera al interior de la Policía Metropolitana y la falta de integralidad en la estrategia, métodos y enfóques que ejecuta la Secretaría de Seguridad:
1.         El control territorial de las Odin en los barrios de Medellín
   La presencia de estas se materializa en ejércitos calificados y en la cooptación de las rentas legales e ilegales de los barrios, de lo cual financian la guerra y adquieren recursos para el fortalecimiento y la expansión de su poderío criminal.
   En muchas zonas de la ciudad sus miembros son protegidos y/o legitimados por la comunidad (caso Altavista) porque vergonzosamente son los encargados de impartir justicia y de funcionar como un poder real con control territorial. Además, los chivos son un combo familiar que pertenece a ese territorio desde hace muchos años y eso los legitima frente a la comunidad en general.
2.         Organizaciones calificadas, Holding criminales
   Al mejor estilo empresarial, el negocio criminal en Medellín opera como un Holding con grandes niveles de cualificación. Las organizaciones delincuenciales cuentan con armamento sofisticado de largo alcance, rentas ilegales con un proceso de lavado de activos y además de esto operan dentro de economías legales en los barrios de la ciudad, constituyendo así una acumulación de capital que les permite contener un poder real desplegado en las comunas de Medellín con el cual las pasadas administraciones tuvieron que sentarse a negociar.
3.         “Una purga en la Policía Metropolitana” Federico Gutiérrez
   Es imposible pensar una ciudad con un control legal y uno ilegal, de similares magnitudes sin que haya acción u omisión en esto por parte de sectores institucionales.  La corrupción al interior de la Policía Metropolitana es evidente y adquiere diferentes matices; desde los pequeños sobornos que reciben los patrulleros hasta la participación en la cadena del narcotráfico por parte de generales ha imposibilitado la desarticulación de estas redes criminales que rentan del terror en las comunas de la capital paisa.
   Ante este fenómeno que ha sido evidente y así lo reconoce Gutiérrez, la administración municipal hizo un llamado el pasado 26 de julio en un consejo de seguridad en el que también hizo presencia el presidente Juan Manuel Santos y el gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutiérrez, a una purga al interior de la Policía Metropolitana.
   Ante la Radio, el alcalde aseguró “Y por eso yo he pedido que lo que no funcione y no esté funcionando en la Policía que lo cambien, que haya rotación, y que no se pueda permitir tampoco fenómenos de corrupción “. Declaraciones que preocupan con respecto a la estructura interna de la fuerza pública en Medellín y que al parecer también afectan el funcionamiento de la estrategia de seguridad de la administración municipal.
4.    La estrategia, métodos y enfoques en materia de seguridad no son integrales
   Desde la comunidad académica y desde diferentes organizaciones de derechos humanos  se ha insistido en reiteradas ocasiones que la estrategia de combate frontal contra las estructuras criminales de nada sirve si no es articulada con programas de formación para la sana convivencia e inversión social en los barrios. “La seguridad no es de izquierda ni de derecha” aseguraba en campaña el alcalde. Sin embargo en estos 6 meses de ejercicio en el poder, Federico Gutiérrez ha demostrado tener una estrategia de seguridad más asociada a la derecha tradicional, que militariza y llena los barrios de policías y ejército.
   No ha sido suficiente la campaña “¡Pórtate bien!” que se ejecuta como una estrategia de convivencia en la ciudad, ni mucho menos las sanciones  de consumo de licor en los parques de agrupación e integración juvenil. Se trata de entender  que la presencia de la institución no solo llega con la policía y el ejército, esta se materializa en la descentralización de recursos para las organizaciones barriales y comunales y que esto permita la ejecución de acciones de paz. Son buenos tiempos con oportunidades para la paz urbana también.
   No solo es cuestión de una purga en la Policía, es también el llamado a una “purga” en la economía y en el poder político antioqueño; así mismo en la mentalidad paisa, la cual también ha sido permeada por la mafia y que solo se recupera con pedagogía de paz y oferta cultural, pero no la oferta Cluster a la que va encaminada la Medellín de los últimos años.
   Con esto de seguro la institucionalidad le resta poder a la supremacía criminal que se irgue en la laderas populares hace ya unos buenos años y que ahora, está cada vez más cerca del sector financiero de la ciudad y de sus lugares más emblemáticos y representativos.
Choque de poderes en Medellín

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